La caravana que anunció la victoria
Cuentan los más viejos que el ocho de enero de 1959 hizo tremendo frío en La Habana, pero ni el caprichoso clima impidió tanta euforia. Los niños, sobre los hombros de sus padres, no querían perder visibilidad mientras las mujeres, más libres que nunca, se abrazaban y lloraban de emoción.
¿Qué pasaba a inicios del año 1959?... ¿Qué llamaba a tanta comunión en el pueblo? ¡Son los barbudos…es Fidel!... que baja de la Sierra a entregarnos la libertad, gritaron muchos al unísono. Y en efecto, la caravana del Ejército Rebelde que había salido de Santiago de Cuba el dos de enero, llegaba a la capital como símbolo de victoria. Fidel, al frente de los barbudos, anunciaba al pueblo que la Revolución había triunfado y Batista con sus crímenes, huido para siempre.Tras dos años en la Sierra Maestra, donde se peleó más con coraza de ideas que fuerte armamento, la victoria era cierta y definitiva. Por cada pueblo que pasaba la Caravana de la Libertad, en su trayecto hacia la Habana, la gente se abalanzaba sobre los tanques y yipis cargados de barbudos.
Aquellos hombres de rostro cansado por tantos días de ininterrumpido combate, no podían contener las lágrimas ante el recibimiento del pueblo. Sin distinción de edades, razas, ni castas sociales, una mezcla de gente se arrojaba eufórica sobre los vehículos, para besar los collares de sus salvadores o simplemente tocar aquellos uniformes, raídos por tanta metralla y maleza.
Eran sus héroes, los de Cuba, que avanzaban dificultosamente entre tanta muchedumbre hasta llegar a Columbia, donde Fidel habló a su pueblo, libre por primera vez.
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