Para mejorar la autoestima

Prof. Dr. Alberto Quirantes HernándezProf. Dr. Alberto Quirantes HernándezPor: Prof. Dr. Alberto Quirantes Hernández

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Para obtener los mejores resultados, la obesidad y todos sus perjuicios han de ser analizados desde una perspectiva distante y objetiva por quienes la padecen.

Con sangre fría se debe determinar el momento de bajar de peso por todas las ventajas acompañantes de esta decisión y las enormes desventajas desde el punto de vista físico y psíquico por parte de quienes se mantienen en una especie de inmovilismo en cuanto a las libras sobrantes.

En ocasiones existen estímulos negativos impulsores de la ingestión inadecuada de alimentos equivocados y es necesario identificarlos para no confundir sentimientos como ansiedad, depresión, cansancio, soledad, aburrimiento y muchos otros, identificándolos erróneamente como hambre y entonces aplacarlos con la ingestión extemporánea de comida de mala calidad.

Deben ser individualizados y neutralizados para impedir volverse vulnerables a sus efectos.

A fin de bajar de peso lo primero es desear intensamente bajar de peso. A continuación buscar asesoría científicamente bien sustentada a fin de diseñar y orientar el camino a seguir para alcanzar tan saludable meta.

Antes de dar el primer paso sería una buena ayuda la confección de un listado privado y personal donde se identifiquen las ventajas de iniciar un camino hacia la consecución de un peso saludable. Por supuesto, fijando metas realistas en cuanto a la progresión de tan encomiable decisión.

Es a todas luces imposible reducir en un mes las libras sobrantes adquiridas en el transcurso de varios años. Los mejores y más permanentes resultados se obtienen con una alimentación saludable y la pérdida de 8 ó 10 libras por mes. Es la inocua velocidad promedio de reducción ponderal de cualquier cuerpo humano.

Como cualquier otra tarea merecedora de nuestros empeños, la bajada de peso necesita una atención constante por parte de los interesados. Estar alertas en el día a día para su cumplimiento exitosos sin permitir distracciones a nuestros propósitos. Concentrarse en lo que se hace y hacer lo que se necesita.

Se deben identificar los puntos débiles, muchas veces ya convertidos en perniciosos hábitos en todo lo referente a la alimentación, adelantarse a ellos y combatirlos sin tregua.

Si usted desea sinceramente bajar de peso evite las tentaciones y sustituya por ejemplo, el pastelito y el refresco diario por una guayaba o por uno o dos platanitos. Cambie comida mala por comida buena y así de fácil, sería como apagar un incendio con fuego.

Coma despacio y mastique muchas veces cada bocado. Eso ayudará a disminuir las calorías ingeridas y a amortiguar el apetito desmesurado.

Evite los grandes tramos de ayuno innecesario. Al final este desequilibrio se empareja con el consumo a veces exagerado de la comida que se tenga más a mano.

Ingiera sin miedo toda el agua pedida por su cuerpo. A mayor cantidad de agua ingerida mayor cantidad de calorías gastadas en su metabolización.

El menú diario debe incluir un buen desayuno, el almuerzo y la comida con meriendas intercaladas, pero eso sí, todo diseñado con alimentos saludables, nuestros felices acompañantes en el camino emprendido hacia la reducción del peso corporal.

La meta final la puede contemplar como el cofre de un tesoro cuyo rebosante contenido es la salud plena y la satisfacción de reflejar en el espejo una nueva figura que sale a la calle con orgullo y con seguridad.