Tabaquismo y humo de tercera mano

Profesor de Medicina y Jefe del Servicio de Endocrinología. Hospital Docente "Dr. Salvador Allende". Ciudad de la Habana – Cuba E. mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

El humo de tercera mano es un término acuñado desde el año 2000 y tiene implicaciones para la salud. Es la tercera vuelta de los peligros del tabaco. Se genera cuando la nicotina y otros compuestos de este venenoso vegetal reaccionan con elementos presentes en el aire y producen otras nuevas y muy peligrosas sustancias, como las llamadas nitrosaminas, tal vez más tóxicas que el propio tabaco.

Después del humo de primera mano aspirado por los fumadores, y del de segunda mano absorbido por los fumadores pasivos, se ha descrito esta tercera forma, también muy perjudicial para la salud.

UN PELIGROSO COMIENZO

La reacción química comienza por la nicotina emitida en el humo. Mediante su interacción con el ácido nitroso de la atmósfera forma las muy peligrosas nitrosaminas específicas del tabaco. Estas se depositan sobre muebles, tapicerías e incluso la propia ropa y la piel de los fumadores. Como caballo de Troya pueden ser introducidas en sitios teóricamente libres del humo del tabaco.

La concentración de estos compuestos, al actuar por acumulación, a la larga puede dañar severamente a seres humanos de cualquier edad, entre ellos los niños.

Esta invisible y peligrosa mezcla de gases y partículas puede permanecer adherida, al pelo o la piel de los fumadores, por ejemplo, aunque se abran las ventanas o enciendan los ventiladores para eliminar del aire el llamado humo de segunda mano, y mantenerse en ropas y muebles durante mucho tiempo después de airear una habitación donde se ha fumado.

UN EVENTO LAMENTABLE

Estos venenosos residuos incluyen, entre otros, metales pesados, arsénico, potentes sustancias cancerígenas y algunas otras, causantes de mutaciones en animales de experimentación. Suelen dañar a los niños pequeños, que pueden ingerirlas al llevarse las manos a la boca, especialmente cuando gatean o juegan en el piso, o chupan superficies contaminadas. Son los más perjudicados por su contacto más frecuente con estas superficies.

Los niveles de nicotina en el pelo de los bebés convivientes en la misma habitación de padres fumadores son tres veces más elevados que los de quienes reposan en otra habitación.

Por lo tanto, salir al patio o a la calle a fumar, orear la habitación donde se ha fumado o cerrar la puerta del cuarto de los niños en el caso de los fumadores, no son medidas de protección.

Por el olor lo identificamos. El humo de tercera mano es ese desagradable tufo olfateado en la casa a la mañana siguiente de una fiesta donde se ha fumado o en la ropa de alguien que fue a una discoteca donde se permite ejercitar a voluntad tan deletéreo hábito.

Por cada cigarro consumido se pierden siete minutos de vida y el fumador vive aproximadamente catorce años menos comparado con el no fumador. Aún no se ha establecido con exactitud el daño provocado por el humo de tercera mano.

Tantas evidencias de perjuicios ocasionados por este hábito criminal conducen solamente a una única conclusión, a un solo camino: ¡hay que dejar de fumar!.