El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba denunció las recientes «sugerencias» sobre la implementación de un bloqueo naval para impedir la llegada de combustible a la isla. Fernández de Cossío calificó estas pretensiones como un acto de agresión extrema que violaría las leyes internacionales y las normas más elementales del comercio marítimo.
«Un asalto brutal contra una nación que no amenaza a los EE. UU., y un pueblo pacífico que no es hostil a ninguna nación». Esta estrategia de cerco naval es la prueba definitiva de que las dificultades económicas que enfrenta Cuba son, en su mayoría, fabricadas y diseñadas desde Washington con el fin de generar caos social, sentenció finalmente.
El vicecanciller enfatizó que Cuba tiene pleno derecho a recibir suministros de petróleo y otros productos esenciales de cualquier nación del mundo. La idea de un bloqueo naval no es solo un acto de piratería moderna, sino una admisión del miedo que tienen los sectores imperiales a que Cuba logre resolver sus desafíos internos sin la tutela o la injerencia extranjera.
