Asedio a Cristina Fernández recibe respuesta política y popular en Argentina

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Luego de que las autoridades bonaerenses colocaron el sábado vallas para obstaculizar el paso a la residencia de la vicepresidenta Cristina Fernández, los manifestantes las derribaron y hubo enfrentamientos con la policía, que usó gases lacrimógenos y balas de goma. El presidente Alberto Fernández advirtió en Twitter que es imperioso que “cese el hostigamiento” contra la vicepresidenta.

En un intento desesperado de sitiar a Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, mandó a poner vallas frente al domicilio de la vicepresidenta y dispuso un operativo de seguridad con guardia de infantería incluida para disuadir a la militancia de acercarse.

“Pero el tiro le salió por la culata y las miles de personas que iban a concentrarse en Parque Lezama a partir de las 15:00 horas y en otras plazas se dirigieron a Recoleta para expresar su apoyo a CFK”, publicó el diario Página 12.

Según los reportes de ese ese y otros medios, al conocer de la instalación de las vallas, muchos optaron por suspender las protestas planeadas en distintos puntos de la ciudad para sumarse espontáneamente a las muestras de apoyo a la mandataria que desde hace al menos cuatro días se realizan en los alrededores de su residencia.

“Cuando faltaban 15 minutos para las cinco de la tarde, se desató un pequeño infierno. Los contingentes de personas continuaban llegando a la plaza Vicente López, muchas provenientes del conurbano y el interior, pero también la infantería hacía lo mismo, presionando de atrás. En un momento, un grupo de manifestantes empezó a patear las vallas y cuando algunos lograron pasar, las tres filas de efectivos policiales y el camión hidratante que se encontraban detrás comenzaron a reprimir.

“En la primera línea de fuego quedaron muchos dirigentes que, en el medio del caos, lograron ingresar por el espacio que se había abierto entre las vallas, habilitando así a que se las terminaran de correr y la enorme multitud pudo atravesar la frontera y acercarse a la casa de la vicepresidenta.

“La policía de la ciudad tiró, además, con gases lacrimógeno y se escucharon unos pocos ruidos de balas de goma”, relató Página 12.

“Expreso mi más enérgico repudio a la violencia institucional desatada por el Gobierno de la Ciudad frente a una masiva manifestación de ciudadanas y ciudadanos expresándose en libertad y en democracia”, sostuvo el presidente Alberto Fernández a través de sus redes sociales, quien denunció que el operativo policial generó “un clima de inseguridad e intimidación”.

El mandatario afirmó que es imperioso “que cese el hostigamiento” a la vicepresidenta y garantizar la libertad de expresión y manifestación de los ciudadanos.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó este domingo de “error garrafal” la represión de la Policía de la Ciudad sobre los manifestantes frente al domicilio de la vicepresidenta y denunció que con eso los macristas demuestran que “los violentos son ellos”.

“Lo de ayer fue una provocación, en ningún momento quisieron cuidar a la vicepresidenta”, dijo el gobernador a una radioemisora de Buenos Aires.

También este domingo, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, advirtió que “no se van a cargar” a la vicepresidenta Cristina Fernández y “no van a borrar al peronismo”.

Afirmó que el único lugar donde hubo represión durante las manifestaciones de respaldo a la exmandataria fue en la ciudad de Buenos Aires, donde el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta montó una provocación con el armado de las vallas.

En diálogo con FM Futurock, Katopodis sostuvo que hay sectores del Poder Judicial y la oposición que “quieren un país sin peronismo” porque “no toleran que haya una economía que siga creciendo”.

Tras apuntar que “veníamos de movilizaciones muy tranquilas, muy alegres, muy pacíficas”, Katopodis afirmó que el jefe de Gobierno porteño “antepuso su interna” y buscó “complacer” al expresidente Mauricio Macri y a su electorado, por lo que “sobreactuó y armó este operativo represivo”.

“Ellos generan estos momentos tan violentos y absolutamente innecesarios”, denunció el funcionario. “Nos subestimaron, pensaron que si se cargaban a Cristina el peronismo les iba a durar 15 minutos”, dijo durante la entrevista.

“No solo no se van a cagar a Cristina, sino que no van a borrar al peronismo. Vamos a seguir representando y ejerciendo el rol que nuestra militancia y la gente nos ha encomendado”, agregó, y sobre la oposición, apuntó que “quieren reescribir la historia y borrar al peronismo, es siempre la misma intolerancia”.

Se hizo viral un video de este sábado en que se aprecia cómo el diputado el diputado nacional e hijo de Cristina, Máximo Kirchner, es agredido e impedido de pasar a la residencia de la vicepresidenta.

En las imágenes se ve el momento en que, acompañado por un grupo de personas, el dirigente del Frente de Todos intenta pasar entre un grupo de efectivos para llegar hasta la casa de su madre, en el barrio porteño de Recoleta, pero estos le impiden el paso y lo golpean, mientras de fondo también se escuchan insultos.

“¿Querés pasar Máximo? La c… de tu madre vas a pasar”, se escucha decir a alguien que está entre los policías, pero no se ve su cara en los videos, publicó Página 12.

Ante decenas de miles de manifestantes frente a su casa, la vicepresidenta argentina afirmó tarde en la noche: “Quiero decirles que aunque viviera 1 000 años nunca me va a alcanzar para agradecerles el amor, la solidaridad y la lealtad de todos ustedes. Créanme que, a esta altura de mi vida, no hay nada más importante que eso”.

Señaló que “desde el día en que el partido judicial pidió 12 años de condena por cada año de los mejores 12 años que tuvo el pueblo argentino, se produjeron manifestaciones a lo largo y ancho del país. Sin embargo, en el único lugar en el que hubo escenas de violencia fue aquí, en la CABA y en la puerta de mi casa”.

“Después dicen que los violentos somos nosotros”, dijo, y recordó los episodios de violencia en la puerta de su casa cuando dejó la presidencia en 2015 o en las manifestaciones contra el actual Gobierno nacional, con bolsas mortuorias, guillotinas y horcas.

“Es increíble el grado de cinismo y perversión de no hacerse cargo de lo que quieren: exterminar el peronismo”, añadió, y acusó a la oposición de “competir por quién se hace el más duro”.

“No repitamos experiencias que después todos lamentamos, ya ha habido demasiado sangre en la Argentina”, advirtió, y agradeció a la militancia por estar presente desde el mediodía y los mandó a “descansar”.

“Siento que todos son un poco hijos míos, los quiero con el corazón”, dijo.

“Solo les pido que no abandonemos nuestras convicciones nunca, sobre todo ese indestructible amor a la patria”, concluyó.

(Con información de Página 12 y Agencias)

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