Los bosques o la vida

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, apuntó en Twitter que Cuba apoya la Declaración de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra y ratifica su compromiso con una Acción Climática efectiva.

«Si no tenemos bosques sanos, no tendremos un clima sano ni una economía sana», alertan los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en un informe publicado ante el incremento de los incendios forestales y la deforestación, que provocan la catastrófica tendencia de que sitios del Patrimonio Mundial hayan pasado de absorber carbono a emitirlo.

Se trata de un tema candente que está en el centro de los debates de la Cumbre del Clima COP26, de los 197 países firmantes o partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre, donde altos funcionarios gubernamentales examinan el aporte y la cooperación de los países al propósito de estabilizar la concentración en el aire de gases invernadero a un nivel que prevenga una «interferencia peligrosa» de las actividades humanas con el sistema climático global.

El reciente descubrimiento divulgado por la Unesco señala que lugares que pueden absorber aproximadamente 190 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera cada año, en las últimas dos décadas mostraron un aumento de las emisiones y algunos incluso superaron la cantidad que eliminaban de la atmósfera.

La investigación aporta como causas que provocan que los bosques pasen de sumideros a fuentes de carbono: los incendios forestales, las sequías, las olas de calor, las presiones humanas sobre el uso de la tierra como la tala ilegal, la extracción de madera y las prácticas agrícolas como el pastoreo. Apunta que no se trata de un país o una región, sino de un «problema global», que requiere una solución mundial.

Argumentan que 257 bosques del Patrimonio Mundial cubren casi 700 000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, desde el año 2000, por las amenazas de las industrias de la extracción, la degradación del medio ambiente y el cambio climático se han registrado en aproximadamente el 60% de los sitios del Patrimonio Mundial, que han perdido más de 348 600 hectáreas de bosque. Informan que de los diez sitios que se han convertido en emisores de carbono, tres son en Estados Unidos.

La protección de los bosques y la plantación de más árboles es la receta salvadora que aporta la entidad de la ONU, pues su capacidad para evitar que la crisis climática se descontrole hace que las amenazas a las que se enfrentan sea aún más preocupantes.

IBEROAMÉRICA: DE ALTA A MUY ALTA INCIDENCIA

Otro informe de la Unesco reveló que la incidencia de los incendios forestales en Iberoamérica va de alta a muy alta, quemando por año más de 40 millones de hectáreas, lo que representa entre el 7 y el 14% del área quemada a nivel mundial.

De acuerdo con la información de la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático, «el cambio climático está modificando los patrones de los incendios en toda la región de América Latina y el Caribe, aumentando directamente el riesgo de incendios en algunas partes, con temporadas más largas, más secas y más severas».

Entre los países más afectados sobresalen Brasil y Bolivia (4 % de sus territorios) y Portugal (1,6 %), mientras Guatemala, Paraguay y Honduras liderean el número de incendios por unidad de superficie.

En España, la virulencia de los incendios convirtió a 2021 en uno de los años más destructivos de la década, con 85 900 hectáreas devastadas, con mayor impacto en el verano, con la subida global de temperaturas por el efecto invernadero, con más calor y menor humedad, que afectó a Europa con olas de calor sin precedentes, que dispararon los riesgos de esos siniestros, con grave impacto en la Península Ibérica.

AMÉRICA DEL NORTE: AFECTACIONES RESPIRATORIAS Y CARDIOVASCULARES

En agosto pasado, en Dixie, en el norte de California, se reportaba el mayor de entre más de cien incendios masivos que ardían en más de una docena de estados en el oeste de Estados Unidos, una región afectada por la sequía y el clima seco. Solo el primero había quemado más de 200 000 hectáreas.

Reportes de prensa indicaban que, al mismo tiempo, en Columbia Británica, Canadá, se estaban produciendo otros 200 incendios.

El fenómeno confirmaba que el cambio climático está ocasionando incendios forestales cada vez más grandes e intensos, y las llamas no son su único peligro, pues el humo está afectando la calidad del aire, con impacto en la salud humana, fundamentalmente daños respiratorios y cardiovasculares.

Mientras se quemaba la tierra en el lado occidental del territorio norteamericano, el humo se había extendido mucho más allá del límite de las llamas, incluidas ciudades del este como Washington dc y Nueva York, donde crecían las preocupaciones por las afectaciones a la salud, ante las predicciones y confirmaciones de que la tendencia es a incendios más severos y con mayores daños a las personas.

Aunque el comportamiento de los incendios forestales y la deforestación no son buenas noticias en el intento de la Cumbre Mundial del Clima por reducir las emisiones de carbono, deviene una alerta oportuna que requiere respuestas efectivas, cooperación decidida y transparente, voluntad política de los gobiernos y dejar atrás la manipulación mediática de Occidente, práctica que trata de crear una cortina de humo para encubrir a los máximos responsables del envenenamiento global, que la ONU indicó eran Estados Unidos y las naciones europeas.

La supervivencia del planeta no recae en un grupo de países, de potencias por ricas que sean o de los más afectados que son los pobres, que son los primeros en sufrir la escasez de recursos naturales. El desafío abarca a todos y, como predicen muchos, la cop26, la «última esperanza», encierra optimismo, compromiso de esfuerzos verdaderos y urgentes por el bien de la humanidad.

El secretario general de la ONU, António Guterres, lo ha reiterado: «estamos en un punto de quiebre para el clima» y el mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

CUBA FIRME EN SU COMPROMISO CON ACUERDO DE PARÍS

El Gobierno cubano perfecciona y diversifica su cobertura boscosa en aras de garantizar la prevalencia del patrimonio forestal, y en ese empeño casi un tercio de la Isla, si se obvia la superficie acuífera, está compuesta por bosques, y la voluntad política del Estado es mantener un ciclo armónico en los distintos ecosistemas.

En Cuba, como tendencia en los últimos años, se sostiene la disminución de las hectáreas dañadas por incendios forestales, con una proporción favorable al crecimiento de la forestación anual.

La posición de Cuba la ratificó el 26 de octubre el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su intervención en el Debate de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. «Nuestro compromiso con la protección del medio ambiente y la plena implementación de la Convención Marco sobre Cambio Climático y su Acuerdo de París no ha variado, y lo ratificamos aquí», manifestó el mandatario.

«Aspiramos seriamente a que la cop26 se traduzca en soluciones concretas. Los revolucionarios creemos en el ser humano, en todo lo que pueden lograr su inteligencia y su voluntad cuando hay conciencia. ¡Que no nos falte para salvarnos a nosotros mismos», concluyó.

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