Radio Reloj: 75 años de información continua

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Eufrasio Zamora no cree en más milagros que hacer parir la tierra con sus manos para alimentar a la familia; sin embargo, coincidir cada año con el aniversario de Radio Reloj es uno de los mayores orgullos de su vida.

Nació un primero de julio de 1947 en el lomerío del Escambray y no pudo escuchar la emisora hasta que, años después, la Revolución electrificó la zona y benefició a miles de habitantes.

Cuenta Eufrasio que fue amor a primera vista, o, mejor dicho, amor a primer oído, porque cuando escuchó el tic tac y las noticias supo que debía ahorrar a toda costa para comprar aquel aparato eléctrico que lo mantenía informado aun en medio del surco si empleaba baterías.

De Radio Reloj escucha todos los programas, aunque el Matutino y la Revista Enfoque son sus preferidos al mantenerlo actualizado de todo cuanto ocurre en Cuba y el mundo porque, afirma,  es un guajiro informado gracias a la Revolución.

La historia de este “guajiro relojero” se multiplica en miles y miles de cubanos que han hecho suya una emisora cuyo corazón late junto al pueblo.

Su eslogan, “el canal de información continua más antigua del mundo”, nos remonta a un local ubicado en la azotea del antiguo circuito CMQ, en la calle Monte, esquina a Prado, en La Habana, cuando se fundó allí este medio de comunicación.

Conocido es por muchos que en ese pequeño espacio había tan solo una mesa, encima de la cual colocaron un micrófono, un metrónomo y dos sillas.

La idea del estilo radiofónico de esta planta fue traída de México por Gaspar Pumarejo, en ese entonces jefe de programación del Circuito CMQ, quien conoció de la existencia en la nación azteca de una planta denominada XEQK, la cual daba la hora cada minuto, intercalando anuncios comerciales pregrabados.

Pumarejo le propuso a Goar Mestre, propietario de la CMQ, crear una emisora similar, pero alternando la hora con anuncios en vivo y noticias.

Surgía así la única emisora de Cuba que no trasmite música ni grabaciones. De hecho, el único sonido que se escucha al sintonizarla es el tic tac de las frecuencias de un reloj y la voz de los locutores.

“En Radio Reloj confluyen periodistas de diferentes generaciones para trabajar en turnos de seis horas, procesando la información a través de un sistema automatizado de intranet que les llega desde el cable”, explica a Cubadebate Aydenis Ortega Che, directora del medio.

“Así elaboran el texto, se revisa y el jefe de turno lo monta en un boletín de 28 informaciones y dos titulares. De ahí, la noticia pasa a los locutores, quienes la leen en aproximadamente un minuto”, agrega.

“Radio Reloj está hoy presente en siete plataformas digitales y, como  ha sido siempre desde su fundación, es la síntesis de la noticia lo que nos caracteriza en todos los espacios. Somos algo así como la banda sonora de los cubanos”, dice.

Es cierto, Radio Reloj es la banda sonora de los cubanos y también la historia misma de los cubanos.

Quién olvida que a las 3:21 de la tarde del 13 de marzo de 1957, José Antonio Echeverría y Joe Westbrook entraron con esa fuerza de titanes en la cabina de la emisora, ubicada en la hoy sede del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, sito en calle 23 esquina M, 4to. piso, municipio Plaza de la Revolución.

Por ello, en 2019 la Comisión Nacional de Monumentos declaró Monumento Nacional a la Cabina de Radio Reloj y en noviembre de ese propio año fue realizada la declaratoria como homenaje a un sitio relevante que testimonia la importancia histórica del asalto al Palacio Presidencial, protagonizada por el Directorio Revolucionario.

Se trata de un sitio de gran relevancia para los cubanos y, aunque no está en funcionamiento como cabina de trasmisión, sí se conserva como sala expositiva en el cuarto piso del edificio del ICRT.

Floreal Chomón –ya fallecido–, fungía como locutor en aquella tarde gloriosa del 13 de marzo.

Tal vez su testimonio concedido en 1977 al periódico Granma ilustra la importancia y trascendencia de Radio Reloj: “Le dije a Faure que a mi criterio era mejor asaltar Radio Reloj que CMQ, porque Radio Reloj era un noticiero radial que había logrado una gran radioaudiencia. Era la emisora que reportaba un hecho tan pronto se producía, pues contaba con buenas fuentes de información, las mismas que CMQ, ya que ambas pertenecían a la misma empresa.

“Además, todas las redacciones de las grandes emisoras de cadenas nacionales tenían sintonizada a Radio Reloj, con el objetivo de piratearle las noticias, lo que garantizaba que una trasmisión por Radio Reloj se divulgara rápidamente a todo el país por las demás estaciones de radio”.

Setenta y cinco años después de su fundación, Radio Reloj, una de las 100 emisoras que conforman el Sistema de Medios del Instituto Cubano de Radio y Televisión, sigue siendo el patrón oficial de tiempo e información para más de 11 millones de cubanos.

Actualmente, radica en el edificio ubicado en la Calle 23, esquina a M, en el capitalino municipio Plaza de la Revolución, y transmite una programación esencialmente informativa durante las 24 horas, los siete días de la semana de manera ininterrumpida por frecuencia modulada (FM), amplitud modulada (AM) y en audio real por internet en la dirección electrónica www.radioreloj.cu.

De periodistas, corresponsales y colaboradores apasionados

El estilo de Radio Reloj se renueva sin renunciar a la conquista de nuevas audiencias a través de podcast y las redes sociales.

Por las características específicas de Radio Reloj, es imprescindible que quienes redactan las noticias tengan una permanente preparación en el uso de las normas de redacción de la emisora.

Para Nelson Rodríguez Crespo, jefe de redacción de Radio Reloj, la técnica radial es un arma determinante en la calidad de las informaciones que se emiten, por lo cual conocer y saber usar el Breviario del Relojero es vital para el trabajo de los periodistas.

“También es una necesidad preparar a los graduados universitarios que acaban de incorporarse a la redacción de Radio Reloj, para que se familiaricen con las normas y la técnica radial”, aclara.

Refiere que la redacción de informaciones en Radio Reloj se diferencia de las demás notas informativas, primeramente, porque deben ser redactadas para ser leídas en un minuto o, lo que es igual, en 960 caracteres o menos.

“Ello requiere de un poder de síntesis particular pues, además, deben estar pensadas para la radio, donde el lenguaje debe ser claro, directo y sencillo. Además, los elementos fundamentales de la noticia necesitan quedar bien claros, por lo que se reitera constantemente (que no es repetir), para que el oyente que no escuchó el principio conecte con la noticia”, explica.

Otra particularidad esencial es que la noticia en Radio Reloj denominada “Minuto a dos voces” se redacta en cuatro párrafos separados por punto y aparte, pues será leída por dos locutores en cabina.

Radio Reloj transmite un promedio de 300 noticias diarias de lunes a domingo e informa la hora exacta cada minuto. Para cumplir ese propósito, cuenta con corresponsales y colaboradores en todo el país, además de reporteros y redactores de mesa.

A diferencia de otras emisoras radiales, la noticia solo puede tener un minuto, es decir, 960 caracteres en 16 líneas. El periodista debe dominar la síntesis para decir lo que el oyente necesita saber en el menor número de palabras posible.

Como a Radio Reloj le distinguen la inmediatez y la transmisión totalmente en vivo, el locutor realiza una sola lectura a primera vista y después en cabina. Se procura entonces que estos profesionales tengan, además de buena voz y dicción, la seguridad necesaria y el tono para impregnar la intencionalidad a lo escrito.

Según Rodríguez Crespo, la redacción de las informaciones en Radio Reloj también admite géneros periodísticos, los que son redactados en minutos denominados “A una sola voz” y deben consistir de tres o cuatro párrafos, pero separados solo por punto y seguido, y tener menos caracteres que el minuto “A dos voces”.

Estos deben leerse a un ritmo más pausado, porque se trata de comentarios, reseñas, crónicas, notas oficiales, editoriales, críticas, entre otros géneros, y no pueden superar los 920 caracteres.

“Contamos también con variantes de minutos, pues se pueden redactar medios minutos, los cuales deben tener medios títulos. Igualmente, pueden hacerse cuartos de minutos. En ese caso, se pone un título genérico y cada cuadro tendrá una noticia que puede responder a un país diferente, o a provincias, o sectores, redactada en forma de lead. Con ello, se aprovecha el minuto para dar noticias breves que ayuden a dar más información y aporten más movimiento al boletín”, agrega el jefe de redacción.

El ciclo se cierra cuando los redactores reciben cables de las más variadas agencias noticiosas de los jefes de redacción, para que elaboren los minutos.

Todos deben tener conocimientos para aplicar la intencionalidad en las informaciones que salen al aire, pues se trabaja con cables de agencias internacionales como AP, Notimex y EFE y otros sitios web de gran interés mediático.

En Radio Reloj confluyen periodistas de diferentes generaciones quienes trabajan en turnos de 6 horas.

El tic tac del reloj distingue a esta planta radial que posee una cadena nacional con 22 transmisores en onda media y un transmisor en FM, con 16 frecuencias. Radio Reloj se puede sintonizar por los 950 Kilohertz en AM y los 105.1 de la FM.

El objetivo está bien definido: dar siempre la información con inmediatez y profesionalidad, para cumplir con aquello de que, “si es noticia, la tiene Radio Reloj”.

Bien lo sabe Yuzaima Cardona Villena, directora general de la Radio Cubana, quien afirma que es una emisora imprescindible para todos los cubanos.

Explica que en la era de internet, cuando muchos prefieren informarse a través de youtubers y plataformas digitales, en Cuba existe Radio Reloj para confirmar cualquier tema y desmentir las noticias falsas en cuestión de segundos.

Agrega que el sistema de la Radio Cubana se prestigia con Radio Reloj, una emisora apegada al pueblo y a la verdad, cuyo singular estilo se renueva sin renunciar a la conquista de nuevas audiencias a través de las redes sociales.

“A 75 años de creada Radio Reloj, su aporte resulta decisivo para el sistema informativo y radial del país, porque su concepción favorece la reiteración de la información y eso es una gran ventaja”, dice.

Además del Matutino, espacio que logra la mayor audiencia en Cuba, la programación de Radio Reloj la conforman espacios de opinión y participación como Enfoque y la Revista Semanal del domingo, así como La Voz del Oyente, un espacio de crítica y reflexión creado como instrumento de periodismo ciudadano y de investigación, que contribuye a la solución de problemas acuciantes para la población.

Son las siete en punto de la mañana

Todos hemos vibrado al escuchar la voz potente e inconfundible de Marlon Marlon, quien en noviembre de 1998 se sentó por vez primera ante los micrófonos de Radio Reloj.

Fue un sueño que se hizo realidad, confiesa a Cubadebate y añade: “El Matutino, espacio estelar de la emisora, era uno de mis referentes en cuanto a buena locución, cuando ya se definía mi vocación en mi Manzanillo natal”.

Cuenta que el género informativo le atrapó casi desde los inicios, pues su timbre era más acorde para noticieros y… “puedo afirmar que así empezó este viejo amor con Radio Reloj”.

Al evocar sus inicios en la planta menciona a uno de “los profes”, su tío Luis Alarcón Santana, a quien admira muchísimo no solo desde lo profesional, sino como ser humano.

“Con él tuve la oportunidad de trabajar durante años y fue la mejor clase de locución que pude tener. También tengo que mencionar en ese empeño de moldearme como locutor a Ibrahím Aput, Argelia Pera y Carlos Massola, timbres y estilos diferentes, pero de los cuales pude beber con poco más de 20 años de edad”.

Dentro de muy poco, Marlon Marlon cumplirá 25 años de trabajo ininterrumpido en la que considera su segunda casa: Radio Reloj.

“Desde lo profesional, le debo gran parte de mi desarrollo a Radio Reloj, ya te hablaba de personas que jugaron su papel en ello. Siempre he tratado de sumarme y en el turno de trabajo existe una constante retroalimentación. Siempre que es posible se busca un consenso, ya sea con la pronunciación de un nombre extranjero o tratando incluso de hacer más clara una idea”.

Refiere Marlon que todos aportan, partiendo del reportero hasta los locutores, y esa dinámica no solo les hace crecer como profesionales, sino también como personas, pues tienen que aprender a trabajar en equipo, a escuchar, a nunca imponer un criterio y a defenderlo, “pero dejando abierta la posibilidad de que la otra persona también exponga su parecer o punto de vista”.

Le pido resuma en dos palabras el significado de Radio Reloj para su vida. Su potente voz ahora cede ante la emoción y habla de “entrega”. Luego, pide agregarle un adjetivo: “total”.

“Y esa entrega total viene de otra condición que es esencial: respeto al oyente. Cuando uno se sienta en cabina, los problemas se quedaron en el lobby. Somos cubanos con los mismos problemas de la mayoría, sin prebendas de ninguna clase, pero cuando estoy frente al micrófono tengo que sacar el extra. Al oyente no le importa si se me fue la luz a las dos de la mañana o si me quedé sin café la noche antes”.

Agrega, a modo de anécdota, que como su turno se inicia en la madrugada, se levanta de la silla y prefiere trabajar de pie para evitar el sueño.

Con los años, se crea un compromiso con el oyente que el locutor debe honrar porque esa persona, de alguna manera, regala o comparte algo muy preciado con el profesional de los medios: su tiempo.

Así de comprometido es Marlon, quien en cierta ocasión confesó haber sido atrapado por el medio radial y, en honor a su apellido paterno, seguir la tradición radialista de la familia Alarcón Santana.

“Mis inicios en la Radio fueron en Manzanillo. No entré por los habituales programas infantiles y juveniles, me atrevo a decir que llegué tarde a la radio y ello me obligó a apurarme. Mi tía materna, que era periodista de Radio Granma, me sugirió entrar al grupo aficionado del dramático de la emisora y así una cosa llevó a la otra: narración, spots y, finalmente, los informativos”.

Ser parte de la gran familia de Radio Reloj es una de sus mayores realizaciones en la vida. “Trabajar en esta emisora es lo que más se le puede exigir a un locutor desde lo físico y lo mental. No hay un tema musical, ni un reporte, ni una llamada grabada. Estamos en vivo repitiendo cada media hora la misma noticia y, en el caso del Matutino, con la presión añadida de una gran audiencia que espera de ti lo mejor”.

¿Tu mayor susto en Radio Reloj?

–Recuerdo que, cierta madrugada, trabajando con un colega también manzanillero, retirado hace algún tiempo ya, estábamos en vivo y comenzamos a reír sin poder parar. Imagínate, el simple hecho de saber que no te puedes reír hacía imposible detenernos.

“Entonces, yo salí de cabina y él se quedó dentro tratando de no reír, hasta que también salió de cabina y solo quedó al aire el tic tac del reloj sin nadie que leyera. Finalmente, aquel ataque de risa pasó y la verdad nos sentimos terribles y muy preocupados ante las posibles consecuencias de lo sucedido”.

¿El momento de mayor satisfacción?

–Cuando alguien te escucha hablar en la calle, o en una cafetería, o en una cola y entonces voltea para mirarte a la cara, siempre con pena al inicio, y te pregunta: “¿Es usted Marlon Marlon, el que dice: las siete en punto de la mañana?”. Y yo le digo “sí, ese mismo”. Esa satisfacción no la supera ningún homenaje, o diploma, o reconocimiento que te puedan entregar. Eso hay que vivirlo como se vive Radio Reloj.

(Con información de Cubadebate)

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