Sancionan a revendedores de medicamentos, colaboradores y emisores de recetas por complacencia

A seis años de privación de libertad sancionó el Tribunal Municipal Popular de Jagüey Grande, en Matanzas, a una ciudadana por el delito de falsificación de documentos privados de carácter continuado, como medio para cometer tráfico ilícito de drogas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas y otras de efectos similares.

La investigación y revisión exhaustiva de los hechos, publicados por el periódico Girón, corroboró que, con el ánimo de obtener dinero, dicha ciudadana concibió la manera de conseguir y acumular Tramadol, analgésico que compró en varias unidades de Jagüey Grande -donde reside-, Jovellanos y Limonar, para su posterior venta a sobreprecio a través del mercado informal en La Habana.

Con tal fin se agenció, sin precisar cómo, algunos modelos en blanco de recetas médicas que contenían impresos los cuños gomígrafos de diferentes galenos del sureño territorio. En cada uno de ellos plasmó nombres y números de identidad de personas inexistentes, además de la prescripción del fármaco por cantidades oscilantes entre 60 y 120 tabletas.

De igual manera, a otra persona que colaboraba en la entrega y llenado de recetas sin conocer cuál era el objetivo real, se le sancionó a un año de privación de libertad, subsidiado por igual periodo de limitación de libertad, como autora del delito de falsificación de documentos privados.

Refiere el rotativo que a dos médicos implicados, por haber prescrito sendas recetas de medicamentos controlados como similares a las drogas, sin los requisitos legales establecidos, se les aplicó una multa de 200 cuotas de diez pesos cada una al considerárseles autores del delito de tráfico de drogas en la modalidad del artículo 193.

Los dos galenos recibieron en su casa a supuestos pacientes aquejados de dolor severo, y en desobediencia de la Resolución 1 de 2018 del Director Nacional de Medicamentos y Tecnologías Médicas, se arriesgaron a indicar el Tramadol, sin siquiera verificar los datos que los fingidos enfermos les ofrecieron.

Si bien no existen límites ni restricciones para la prescripción del citado fármaco, sí figura entre los que producen efectos similares a las drogas, sustancias estupefacientes y psicotrópicos, sometidos a control nacional acorde con lo dispuesto en la Resolución 335 de 2005 del Ministro de Salud Pública.

Según la literatura médica, puede ocasionar problemas graves de respiración o poner en riesgo la vida, especialmente durante las primeras 24 a 72 horas de su tratamiento y en cualquier momento en que se incremente su dosis. De ahí que esté de más calificar de muy irresponsables dichas conductas.

El desvío de medicamento y su comercialización ilícita es el resultado de la falta de control interno en las farmacias y almacenes destinados a ese fin, a lo que se agrega la emisión por parte de los médicos de las llamadas recetas por complacencia, en contra de las regulaciones del Ministerio de Salud Pública.

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