Estados Unidos aún espera por el resultado de unas reñidas elecciones

En horas de la tarde del miércoles, aún no se había decidido la carrera por la presidencia de EE. UU., pues ni el actual mandatario, Donald Trump, ni el exvicepresidente, Joe Biden, habían completado la cifra de 270 votos electorales para instalarse en la Casa Blanca.

El aspirante, quien tenía las mayores posibilidades de éxito, contaba con 264 votos electorales por 214 su rival. Biden mantenía ventaja en Nevada y alcanzó victorias en Michigan y Wisconsin.

En este último estado, desde los años 80 no ganaba un republicano, hasta que en 2016 ganó Trump por un estrecho margen, y ahora vuelve a dar sus puntos a un demócrata.

También existía ayer la posibilidad de que Biden ganara Pensilvania, Georgia y, en menor medida, Carolina del Norte, lo que significaría una ventaja todavía más amplia.

En Georgia, por ejemplo, no se habían contado los votos de la ciudad de Atlanta, lo mismo que ocurría con Filadelfia y Pittsburg.

No obstante, no se puede descartar que Trump intente desconocer los resultados de los comicios. Como era de esperar, a partir de expresiones previas a las elecciones, anunció la posibilidad de solicitar al Gran Jurado el recuento de los votos en Wisconsin.

Su equipo de campaña anunció que se presentó, además, una demanda en el Tribunal de Reclamaciones de Michigan, pero el secretario de expediente del Tribunal de Reclamaciones, Morgan Adams, dijo a cnn que el ente no había recibido la presentación. También estuvo pidiendo que se revisara parte del conteo en Pensilvania.

El actual mandatario publicó un mensaje en el que especulaba sobre cómo se modificó el mapa y cambió de colores, «mágicamente», en horas de la madrugada, pasando por alto que faltaban por contar millones de boletas cuando se autoproclamó vencedor y llamó a detener el conteo.

Figuras del Partido Republicano y algunas allegadas al Presidente, como el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, y el senador Marco Rubio, han defendido que el proceso de conteo de votos debe concluir.

No existían, hasta el cierre de esta edición, declaraciones de ningún líder republicano apoyando la solicitud de Trump de recontar los votos en Wisconsin, Pensilvania y Michigan.

La reelección del magnate pasa obligatoriamente por dominar Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania y que su adversario no triunfe en Nevada y Arizona, lo cual estaba materializando.

Según los conteos preliminares, Biden aparece en estos momentos como el candidato a la presidencia de Estados Unidos más votado de la historia, al superar los sufragios obtenidos por Barack Obama en 2008, quien obtuvo 69,49 millones cuando se presentó por primera vez a las elecciones, pero su compañero de fórmula entonces alcanzó ahora 69,77 millones, según la cadena Fox News. Es muy probable que el aspirante demócrata obtenga finalmente en torno a los 80 millones, si la participación total es de unos 155 millones, estimó el director del portal Five Thirty Eight, Nate Silver, especialista en temas electorales. En tanto, el presidente Donald Trump cuenta con 67,16 millones de votos, y podría terminar con entre 73 y 75 millones, lo que lo convertiría en el republicano más votado.

EL FANTASMA DEL AÑO 2000

Desde antes de los comicios, Trump ha estado invocando el escenario de hace 20 años, cuando la elección presidencial fue resuelta en la Corte Suprema, que determinó que el republicano George W. Bush ganara, por 537 votos, el decisivo estado de Florida, frente al demócrata Al Gore. El desenlace, entonces, solo fue conocido 35 días después de la votación.

La reciente confirmación de Amy Coney Barrett, en el Senado, como magistrada de la Corte Suprema de Justicia –con 52 votos a favor y 48 en contra– significó la consolidación de una clara mayoría conservadora en el máximo tribunal que, a partir de ahora, queda integrado por seis magistrados de esa tendencia y tres de tendencia liberal.

Si la decisión final de estas elecciones tuviera que dirimirse en el Tribunal Supremo, ¿cómo influiría la actual composición del tribunal? ¿Puede esperarse la imparcialidad necesaria para actuar con justicia? Son preguntas que muchos se hacen.

Los estadounidenses esperan que no se repita una situación como aquella, dada la limpieza con que, según los centros de votación a todos los niveles, se han realizado los conteos de las boletas.

Además, figuras políticas de ambos partidos, analistas, personalidades de la cultura y el deporte y otros se han pronunciado en contra de la solicitud del candidato republicano que, según manifiestan, podría dañar seriamente la institucionalidad estadounidense.

EL SENADO, LA CÁMARA DE REPRESENTANTES Y PUERTO RICO

Las elecciones para el Senado marchaban con el Partido Republicano con 48 bancas y 45 el Partido Demócrata, más dos escaños otros partidos; mientras la Cámara de Representantes mostraba el siguiente resultado: 199 bancas demócratas y 185 del Partido Republicano.

En Puerto Rico, resultó electo como gobernador Pedro Pierluisi, candidato de derecha, del Partido Nuevo Progresista, con aproximadamente el 37 % de los votos.

La hasta ahora gobernadora, Wanda Vázquez, de la misma formación política, ya le ha felicitado.

En una consulta no vinculante, se votó en Puerto Rico por el estatus de la isla: a favor de que sea un Estado de Estados Unidos votó un 52,34 %, y el 47,66 % lo hizo en contra, luego de haber sido escrutados el 86,26 % de los colegios, según la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), en su página web.

La participación fue solo de un 50,11 %, y aunque no se habían dado las cifras, varios especialistas comentan que muchas personas votaron en blanco o anularon las boletas.

Los números arrojan un importante descenso en el apoyo a la estadidad de este territorio, que en 2017 fue de un 97 % de los votos, aunque la participación en aquel momento no llegó al 25 %.

Se trata de la sexta consulta del estatus de la isla –que desde 1952 es un estado libre asociado de EE. UU.–, al unirse a otras cinco celebradas entre 1967 y 2017.

 

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